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Para los que me conocéis, he decidido darle un cambio de cara a mi blog y estimular mi conexión con mis sufridos lectores.  Me muevo a mi propio dominio lahabitacionsumergida.comYa veis que he adelgazado y estoy más elegante para la nueva puesta en escena… 🙂 Es broma, esta perra preciosa (Oliva) que fotografié y que ya no está con nosotros, simbolizará mi nueva etapa. Luminosa, directa y etérea. Lo de etérea ya quisiera yo, pero bueno, es un decir.  Los que queráis seguirme allí, no tenéis más que introducir vuestro email en el cajetín que encontraréis al final de cualquier entrada.  Un escritor sin lectores no es nada...Para los que no me conocéis, trabajo la imagen y soy escritora, así que en este nuevo blog incluiré historias y artículos que uno puede leer mientras se toma el café del desayuno y también imágenes aleatorias en la sección Galería diaria que no forman parte de ninguna serie (o sí) pero que serán tan caprichosas como el estado de ánimo con el que me levante…

Aleatoriedad de la memoria (momentos)

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·El día en que pienso, por primera vez, que estoy pensando.
·Termina de nevar; nadie ha pisado aún el camino, la primera huella de gorrión se convierte en un inmaculado ideograma japonés.
·Una mujer de unos cuarenta años se me acerca en el pabellón de los “dementes” en el que se está muriendo mi madre de un tumor cerebral y me pregunta “¿Por qué no puedo salir de aquí con usted?”. Me abren el ascensor con una llave y las puertas automáticas se cierran aplastándonos despacio las miradas.

Confesiones de una Monarda Fistulosa

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Ultimamente no sé si lo que hago es vivir. Porque vivir, normalmente, se hace sin conciencia intrínseca de que se está viviendo.Uno se levanta y tiene determinadas obligaciones, determinados accidentes anecdóticos que marcan ese día (una cita en el dentista; pasar la ITV del coche; terminar una traducción, trabajar hasta las tres; preparar la ropa de los niños) y una vez atravesados estos accidentes, volver a la libertad íntima de decidir qué se hace con el poco tiempo no comprometido, que es cuando realmente vivimos porque escogemos.
Yo he tenido la suerte de que un día alguien me dijo porteléfono “tienes cáncer” (no soy la única, esto parece una pandemia...Esta enfermedad es algo por lo que habría que reclamar responsabilidades al Estado, cuyos ministerios han permitido todo tipo de sustancias que la provocan o favorecen, desde alimentos, a tabaco, desde envases, a materiales con los que entramos en contacto diariamente. Algunos los elegimos a pesar de que sabemos lo que producen (f…

ICON

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Es así. Por más que hagamos y digamos, una mano va siempre a limpiar la mierda mientras que la otra pasa las hojas de la revista archileída que permanece "ad aeternum" en el baño para estos menesteres.  No hay alternancia de funciones.  Hay una condena azarosa. Uno es zurdo, por ejemplo y la pobre mano izquierda se ve obligada a hacerlo todo, mientras que la otra retoza diletante como una Gala permanente en la vida de Dalí.
¿A qué venía esto? Pues no sé, pero siempre que voy al baño me solidarizo con mi mano izquierda y me indigna que la derecha se lave pudorosa como si hubiera hecho algo más que cortar el papel y pasar la página de la estúpida revista de El País hecha para descerebrados gais (los hay cerebrados, y muchos) que pasa por llamarse ICON. Como si no hubiéramos tenido suficiente con las revistas para descerebradas que inundan las salas de espera de los dentistas y abogados del mundo entero. 

Esta revista me asombra, me deja perpleja por el exceso de medios en re…

Reflexión en voz alta (que me traerá problemas...)

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Tengo una amiga en Cataluña que sinceramente se creyó que en Madrid nos reímos cuando tuvieron lugar los atentados de Barcelona. Cuando uno empieza a creer esas cosas es porque la manipulación ha caído como una gota de agua con cal, día tras día, terminando por formar una estalactita de desconfianza y recelo hasta que un día el “todos” se quiebra y se convierte en “nosotros” frente a “ellos”.

Cuando un autobús lleno de antidisturbios es despedido por una multitud de descerebrados que gritan “¡A por ellos!”, como si “ellos” fueran una horda de nazis de la que tuvieran que defender el terruño y no hermanos, primos, yernos, amigos o familia como son los catalanes, uno sabe que la lógica no entra en este asunto y la inteligencia menos. No es el cerebro el que decide ecuánimemente, al menos no el de la cabeza, porque es bien sabido que tenemos otro en las tripas que tal vez domine en más ocasiones de las que suponemos.

Pero tanto de un lado como de otro, tengamos presente que los que han…

Lágrimas

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Dicen que las lágrimas emocionales tienen una química totalmente distinta a la de las lágrimas puramente físicas, las que se producen si uno tiene el ojo irritado, por ejemplo.
He ahí un misterio en estado puro.
Yo creo que este misterio tiene algo que ver con el de las palabras a las que, clasifico, en mi particular sistema racional, como seres vivos.
Las palabras viven de nosotros, nos van arrancando significados, que a veces incorporan a su organismo, como los ríos arrastran piedras y se las llevan, lamiéndolas infinitamente con la lengua. La palabra llega de una manera y sigue su camino vestida con otro traje, el que le hemos hecho, a veces públicamente, a veces en el ámbito íntimo.Porque todos tenemos un diccionario familiar de puertas adentro.Entre hermanos, padres e hijos, con la pareja, con el perro.Las palabras adquieren significados ocultos, que conocen sólo los que forman parte del minúsculo "club". Estas evoluciones las hacen crecer a lo largo de los años como…

Érase una mujer a una nariz pegada

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Escribir sobre un olor es complicado.
¿Cuántos olores puede uno recordar que hayan marcado la memoria como para resucitar en adjetivos?
El olor a semen y a sangre serían los olores primigenios para cualquier mujer si fuéramos honestas con nosotras mismas. El uno huele a sal, a huevo pegajoso mezclado con yogur, a sudor y a siesta de verano, a fin, a siembra, a leche agria, a sexo; la otra a tierra removida, a dulce putrefacto, a vida o muerte según el tiempo que haya sido expuesta al aire, como un caracol que se seca desnudo de su cáscara; a sexo también, a vergüenza adolescente, a grito y a dolor, a nada comestible.
El olor a pan caliente. El olor a coliflor recién cocida que se parece tanto al de una rata. (No lo digo por decir, es verdad que huelen parecido. De hecho descubrí por el olor, que me estaban entrando ratones en mi piso madrileño). El olor de las tartas de sobre que hacía mi padre norteamericano en las tardes de domingo, mientras nosotras jugábamos al julepe con mi abu…